¿Qué es la desertificación?

La desertificación consiste en una degradación persistente de los ecosistemas de las tierras secas producida por las variaciones climáticas y la actividad del hombre.

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD, 1994) define este proceso como “la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas”.

Por su parte, la degradación de la tierra es “la reducción de la capacidad de la tierra para proveer de bienes y servicios de los ecosistemas y asegurar sus funciones sobre un periodo de tiempo para sus beneficiarios” (LADA, 2011). Con el término tierra se entiende “un área delineable que reúne todos los atributos de la biosfera inmediatamente por encima o por debajo de la superficie terrestre, incluyendo el suelo, el terreno, la superficie hidrológica, el clima cerca de la superficie, los sedimentos y las reservas de agua asociadas, los recursos biológicos así como los modelos de establecimientos humanos y la infraestructura resultante de las actividades humanas” (FAO, 2000).

La desertificación se produce como resultado a largo plazo del manejo no sustentable de las tierras. En la actualidad, existe una presión creciente sobre los ecosistemas de las tierras secas en cuanto a la provisión de alimentos, forraje, combustible, materiales de construcción y agua de riego. Este incremento se atribuye a una combinación de factores humanos (como la presión demográfica y el modelo de uso del suelo) y climáticos (como las sequías).

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