10° Taller del Observatorio Nacional de la Degradación de Tierras y Desertificación en Entre Ríos

06/04/2017 | 10° Taller del Observatorio Nacional de la Degradación de Tierras y Desertificación en Entre Ríos

DSC_0977_960x360Participantes del 10° Taller del ONDTyD en el Sitio Piloto Cuenca Arroyo Estacas (P. Lizana)

Desde el 28 al 31 de marzo 2017 Paraná fue la sede del 10°Taller del Observatorio Nacional de Degradación de Tierras y Desertificación (ONDTyD) que contó con la presencia de representantes de todo el país y tuvo como finalidad propiciar un espacio de intercambio técnico de experiencias y resultados entre el ONDTyD, el Proyecto Manejo Sustentable del Bosque en el Ecosistema Transfronterizo del Gran Chaco Americano (GEF Chaco) y el Proyecto Incentivos para la Conservación de Servicios Ecosistémicos de Importancia Global (GEF PSE).

DSC_0661La bienvenida y apertura del taller estuvo a cargo del director de Ordenamiento Territorial, Suelos y Lucha contra la Desertificación – Ministerio de Ambiente y Desarollo Sustentable de la Nación, Jorge Haider, de la directora de Convenios y Proyectos del CONICET, Patricia Maccagno, del director General y de Coordinación de la Secretaría de Ambiente de Entre Ríos, Roberto Zabala, del director Regional del INTA, Guillermo Vicente y del secretario de Producción Primaria de Entre Ríos, Martín Barberi (ver foto).

 Detalle del taller en: http://inta.gob.ar/noticias/entre-rios-se-realizo-el-10%C2%B0-taller-del-observatorio-nacional-de-la-degradacion-de-tierras-y-desertificacion
Nota en prensa local: http://www.eldiario.com.ar/sociedad/destacan-los-esfuerzos-por-contrarrestar-la-desertificacioacuten.htm
Video del recorrido a campo en el marco del taller nacional del ONDTyD realizado por el INTA
A continuación una reflexión acerca de la salida a campo en el contexto del 10° taller del ONDTyD, 20 de marzo 2017, por el  Ing. Agr Juan Erreguerena del Sitio Piloto Sudeste de la Provincia de Buenos Aires, EEA INTA Balcarce

Sitio Piloto Aldea Santa María

Temprano nos encontramos en el lobby del hotel, en general nos repartimos en mesas para desayunar en las cuales predominan diálogos relacionados a cuestiones propias de nuestras especialidades, evolución del proyecto, ansiedades referidas a como continuar y mejorar la intervención en cada sitio piloto. El chip puesto de entrada, listos, atentos para la próxima jornada, dispuestos al intercambio, a colaborar con el otro, cruzando invitaciones para compartir actividades en los proyectos, seña de grupo en tarea, consolidado.

Subimos a los micros y allí profundizamos lazos con el del asiento de al lado, los de atrás y adelante más cercanos, mate, alguna galletita y mucha charla, experiencias de vida, amigos en común, dificultades de trabajo en territorio y estrategias posibles para sortearlas.

En uno de los micros la noticia del incesante movimiento y fuerza de la naturaleza, nació Eva, hija de Cecilia nuestra compañera del Sitio Piloto Sudeste de la provincia de Buenos Aires; emociones, fotos, alegría de vida.

Llegamos a la Aldea Santa María de entrada imponente por su orden, prolijidad y diseño. Más de uno se quedó con ganas de recorrer la plaza, iglesia y alrededores para disfrutarla. Pero allá fuimos al Tambo de Orlando Hergenreder un productor pionero de la sistematización.

DSC_0889Orlando (segundo a la izquierda en la foto), fisonómicamente típico Alemán del Volga, pelo claro, ojos de cielo, hombre maduro, dispuesto a aportar historia profunda para demostrarnos la multicausalidad del éxito de una innovación.

Empieza relatando la historia de su pueblo “los alemanes del Volga” y como llegaron a la Argentina. Sus ancestros migraron desde Alemania a Rusia por invitación de Catalina II, se asentaron como agricultores en el bajo Volga, buscando la paz. Pueblo con una cultura de trabajo y sentido del deber rigurosos, austero y muy religioso. Especialista en producción de trigo. Pueblo que se ve obligado a migrar nuevamente al perder privilegios en Rusia, llegando al nuevo mundo a diversos destinos, entre ellos Argentina. Los asientos de católicos empezaron en Brasil, pero como el trigo no andaba se consolidaron en nuestro país.

Así, desde Brasil vino su familia, se ubicó en predios de la Aldea Santa María en uno de los campos de las 15000 has que posee la totalidad de la misma. Y empieza a producir con las prácticas agrícolas de aquel entonces, con el arado como principal herramienta de labranza. Y el complejo de suelos predominantemente compuesto por vertisoles. Con esa arcilla expandible que se agrieta sin agua, pero se sella y no infiltra con las lluvias. Y así ante una precipitación de intensidad importante, si se encuentra labrado, se erosiona con profundas cárcavas. Causando graves pérdidas de suelo y productividad.

Ante esa realidad vivida, Orlando nos cuenta como fue avanzando el desánimo en la Aldea conforme bajaban los rendimientos, como se hacía inútil el esfuerzo por extraer fruto de esa tierra que se iba degradando. Y como conoció a Edigio S. Scotto y su manual de sistematización de tierras en el CECAIN de INTA Paraná, enterándose que el problema que aquejaba a su aldea tenía solución implementando prácticas conservacionistas, reduciendo el largo de la pendiente y conduciendo los excesos de agua con terrazas vegetadas (ver foto a la derecha) o no vegetadas hacia canales de derivación.

Parana_santamaria_sliderNos destacó lo importante que fue la asistencia técnica de Scotto y su equipo del INTA Paraná para el diseño y construcción de las terrazas. De su relato, surge una valoración de la base educativa como facilitadora de aspectos de resolución de problemas emergentes; ante la falta de instrumentos de medición para la implementación a campo de las curvas diseñadas, a partir del uso de mangueras de nivel de 25 metros pudieron construir las curvas de nivel.

Fascinante proceso de cambio, emotiva trayectoria tecnológica. Debo confesar que en más de una ocasión las lágrimas nublaron mi visión, y al recorrer con la mirada al grupo comprobé el goce, la emoción de cada uno ante el relato.

Orlando también nos habló del escepticismo inicial de algunos aldeanos vecinos ante las primeras terrazas expresado en dichos como “Mira los Hergenreder, como no tienen huellones en el campo, hacen más aún” y como, con el tiempo, desde la escuela y la comunidad misma fueron consolidando la práctica y sumando estrategias para difundirla, hasta lograr por ley provincial constituir el área de conservación de suelos obligatoria de 15.000 has.

Con el tiempo crearon la FIESTA PROVINCIAL DE LA CONSERVACION DE SUELOS hace aproximadamente 25 años. En ella se empezó a convocar a los alumnos de distintas escuelas de la provincia para participar de concursos que hablaran sobre proyectos de sustentabilidad, hoy han evolucionado a una serie dinámica de recorridas educativas en la que los alumnos, IN Situ visualizan y aprenden acerca de cuestiones inherentes a la sustentabilidad y plasman en composiciones finales los mensajes, ideas fuerza que sobre la temática rescataron.

El área se encuentra completamente sistematizada, y con el acompañamiento del Observatorio, sumado al proyecto GEF están desarrollando mecanismo de compensación de la ley de conservación de suelos.

En un momento se suma al relato más gente, entre ellos el actual presidente de la comisión organizadora de la fiesta provincial de conservación del suelo Claudio Hergenreder quien manifiesta que con el advenimiento de la siembra directa como sistema de labranza se vio aún más favorecido el proceso de conservación.Se pudo extraer del relato la valoración del permanente acompañamiento de la agencia de extensión de INTA local con distintas estrategias de intervención, la actividad de Aldo Puig rescatando la historia en un libro que da protagonismo al relato del productor entrerriano y sus vivencias, el trabajo de Marcelo Wilson y equipo asistiendo con proyectos como el del propio sitio piloto y el de servicios ecosistémicos entre otros. Y Cambio Rural que ya estuvo presente en la aldea en los 90´y ahora los acompaña en la dura tarea que trata otro tipo de problema de sustentabilidad, la que los tiene en riesgo a ellos más que al suelo. La que los invita a buscar alguna forma asociativa para seguir produciendo en sus tambos porque, la escala, la edad y el contexto los condiciona. Seguro, a partir del tesón, compromiso y acompañamiento rescatados de la historia encontraran el camino para sortearlo.

Como resumen, gracias Orlando y aldeanos, por el fuerte mensaje, por vuestra lucha incesante, por incorporar ahora a la biodiversidad, por abrirse al acompañamiento de los técnicos institucionales que los asistieron en el cambio. Por compartirlo, ¡gracias!!!!

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ISSN 2314-2030